por Eric Bergman
"Considerando que la propiedad cultural constituye uno de los elementos básicos de la civilización y cultura nacional, y que su verdadero valor sólo puede ser apreciado en relación a la máxima información que se tenga sobre su origen, historia, y posición tradicional." Así dice el preámbulo de la Convención que prohibe la importación y exportación ilícita y la transferencia de la propiedad cultural. Esta Convención fue adoptada por la Organización de las Naciones Unidas en Educación, Ciencias y Cultura (UNESCO) en su décima sexta reunión en París el 14 de noviembre de 1970. Esta convención es el primer gran paso que ha tomado la comunidad internacional para detener el saqueo de la propiedad cultural de los indígenas durante siglos. Grandes cantidades de obras de arte, artefactos religiosos, y hasta restos humanos se han encontrado en museos y colecciones privadas en todo el mundo. Este tráfico, que a veces es simplemente robo, continúa en la actualidad. Se trafica en artefactos, muchas veces por egoísmo o por ignorancia, sin considerar el daño causado a una cultura viva al arrebatarle los objetos que son su patrimonio.
Las Perspectivas Indígenas
Para los que encuentran sus raíces en culturas Europeas, el estudio científico o la preservación de la propiedad cultural en museos es considerado de gran valor. Sin embargo, es importante reconocer que estos puntos de vista no comparten necesariamnet los indígenas. Los artefactos indígenas de valor religioso o cultural no se hicieron con el propósito de exhibirlos en un museo. El traslado de objetos culturales a los archivos de museos deteriora la relación viva que existe entre las personas con sus trabajos y su pasado, particularmente en culturas de tradición oral. Los museos y científicos que estudian la cultura deberían mantener el vigor de la cultura creadora de los objetos que desean analizar.
Con frecuencia los arqueólogos y los antropólogos consideran lo muerto como algo curioso para estudiar, " una biblioteca de información biológica" como lo dice el antropólogo Johan Reinhard, referiéndose al cuerpo congelado de una niña Inca que exhumó en Perú (ver historia adjunta). Para los indígenas, los muertos no son objetos científicos, sino sus antepasados, y posiblemente miembros de su familia. Los antepasados fueron enterrados con ceremonias, cuidado, y respeto para proteger su destino después de la muerte. Estos esfuerzos son perturbados por arqueólogos, ladrones de tumbas, científicos, y otros coleccionistas que continúan profanando los cementerios.
La Restitución y el Reconocimiento Legal
Los medios de protección y respeto de la propiedad cultural indígena son mejores que antes. Algunos museos famosos y pocos gobiernos están cooperando con las naciones indígenas para repatriar voluntariamente los objetos a sus culturas de origen. Las ONU y Estados Unidos (EEUU) están reconociendo legalmente las demandas de propiedad cultural de los indígenas. Desafortunadamente, los gobiernos individuales y los organismos policiales no están cooperando suficientemente con la ONU. Además, la legislación de los EEUU no se puede aplicaro hacerse respetarfuera de las fronteras de los EEUU.
La nación indígena que quiera repatriar los objetos apropiados de su comunidad tiene una misión difícil pero no imposible. Primero, se debe considerar el costo y la seriedad de este esfuerzo. Ninguna persona o institución que adquirió unos costosos artefactos con después de un gran esfuerzo va a estar dispuesto a devolverlos. Asegurándose de la buena voluntad y la cooperación del poseedor de los objetos es un paso importante para la repatriación. Puede eliminar las batallas legales. La legitimación y la coordinación de la repatriación también influyen. Cualquier documento o testimonio que pueda demostrar la validez de los artefactos es muy útil. Los que reclaman artefactos deben también considerar cuales medidas de protección se tomarán una vez el artefacto haya sido devuelto. Nadie debería llevarse los artefactos si se sospecha que puedan ser vendidos, robados o manipulados.
Existen muchos recursos que pueden apoyar a los indígenas en sus campañas de repatriación, como organizaciones no-guvernamentales (ONGs), grupos humanitarios, y otras entidades indígenas. Estos grupos pueden proporcionar contactos, publicaciones, ideas u otras formas de apoyo. Algunas comunidades han tenido éxito en la repatriación después de muchos años de perseverancia, y como resultado han podido desarrollar mecanismos dentro de su sistema político para responder asuntos que tienen que ver con materiales culturalmente sensitivos. Los periodistas pueden difundir los esfuerzos de repatriación a la opinión pública. Algunos gobiernos (principalmente EEUU) y la ONU también pueden colaborar.
La Organización de Naciones Unidas (ONU)
La ONU se está interesando cada vez más en la herencia cultural y la protección de los derechos indígenas. La UNESCO ( Organización Educativa, Científica y Cultural de las Naciones Unidas) ha tomado la iniciativa para la protección y restitución de la propiedad cultural. Con ese propósito la UNESCO estableció el Comité Inter-gubernamental para Promover el Retorno de la Propiedad Cultural a sus países de Origen o su Restitución en los Casos de Apropiación Ilícita (aquí llamado simplemente "el Comité"), el cual cuenta con veintidós estados miembros de la UNESCO. Este Comité tuvo su novena reunión en París del 16 al 19 de septiembre. Durante la octava reunión participaron 69 naciones, aduanas internacionales, cuerpos legales, la Organización Policiaca Criminal Internacional (INTERPOL), y el Consejo Internacional de Museos. Se discutió de aspectos importantes como los derechos de un pueblo para adquirir la protección legal de su propiedad cultural y apoyo para su regreso. El Consejo Internacional de Museos, voluntariamente decidió prohibir la entrada de artefactos posiblemente ilegales y a la vez informar a las autoridades si han sido contactados con material ilegal. Hasta la fecha, el Comité todavía no ha discutido ningún caso ligado directamente a pueblos indígenas.
La Comisión del Consejo Económico y Social de Derechos Humanos de la ONU adoptó una declaración en su onceava reunión que estipula la protección de los derechos indígenas incluyendo, "el derecho de devolución de propiedad cultural, intelectual, religiosa, y espiritual tomada sin su libre consentimiento o violando sus leyes, tradiciones y costumbres." (Articulo 12). Recientemente, en junio de 1995, el Consejo Económico y Social redactó un documento titulado la "Protección de la herencia Indígena." Aunque este documento no tiene ningún poder legal, puede apoyar la legalización de reclamos individuales.
NAGPRA: EU Pone Legislación para la Repatriación en Marcha
En noviembre de 1990, el Congreso de los EEUU promulgó la Ley Pública 101-601, para la Protección de tumbas de los Indígenas Americanos y Repatriación conocida como NAGPRA. Esta ley suministra una infraestructura legal para proteger y restituir los restos funerarios y patrimonios culturales. NAGPRA prohibe el tráfico de estos objetos, exige cinco años de prisión como máximo y/o una multa para quien "astutamente a sabiendas comercie para su propio beneficio, o transporte restos humanos de los Indígenas Americanos" [1170 (a)(b)]. NAGPRA exige a los museos y otras instituciones que reciben fondos federales presentar inventarios de sus artefactos y devolver los objetos al grupo indígena que lo esté demandando. Treinta y cuatro estados han aprobado leyes adicionales para completar las leyes de NAGPRA.
Aunque NAGPRA sólo rige las instituciones que reciben fondos federales en EEUU, ha podido establecer un precendente con autoridades de museos internacionales. Varios museos en EEUU han repatriado objetos a comunidades indígenas en Sudámerica, sin la jurisdicción de NAGPRA. Un caso sobresaliente fue la devolución de varias Tzantzas (trofeos de cabezas) del Instituto Smithsonian a los Shuar en la Amazonía Ecuatoriana. El Presidente de Austria, Thomal Kestil, devolvió al estado Mexicano la manta de Moctezuma. La hermosa capa de plumas y de oro estuvo fuera de México por más de 400 años.
La Devolución del Ahayu:Da
Un importante esfuerzo de repatriación en los EEUU fue la lucha del pueblo Zuni de Nuevo México para recuperar las sagradas figuras Ahayu:da y volver a ponerlas en sus lugares tradicionales de descanso en los tronos de la Tribu. Estas figuras representan a los dioses gemelos de la guerra, Uyuyemi y Maia'sewi, y están colocadas en sus altares para controlar sus poderes potencialmente destructivos. Los Zuni piensan que cuando los Españoles y los Estadounidenses robaron los dioses de los lugares que habían sido asignados para su descanso, provocó un desequilibrio espiritual en el mundo. Por esta razón, el retorno de los objetos es necesario para restaurar la harmonía y proteger la comunidad Zuni.
El antropólogo T. J. Ferguson, que fue parte del esfuerzo de repatriación de los Ahayu:da , advierte que, "es sumamente importante que tanto las tribus como los museos tomen en cuenta el tiempo y el dinero que se requiere para recopilar la información y llegar a acuerdos ." Este fue el caso de los Zuni, para quienes el caso de los Ahayu:da duró casi un siglo. Los primeros objetos fueron restituidos del Instituto Smithsonian en 1897. En abril de 1978, los líderes Zuni empezaron el proceso de repatriación, reuniéndose por primera vez con representantes del Museo de Arte en Denver. Hasta en 1992 , los Zuni lograron la devolución de 69 Ahayu:da de 37 fuentes distintas, que representan todas las copias conocidas dentro de los EEUU.
La mayoría de los esfuerzos del pueblo Zuni para la repatriación de los Ahayu:da se hicieron sin el apoyo legal de NAGPRA, la cual fue aprobada hasta noviembre de 1990. La lucha del pueblo Zuni por la repatriación de los dioses fue intensa, pero al final prevalecieron. Su éxito se debió principalmente a su dedicación y cooperación. Durante este tiempo, todavía no se exigía legalmente a los museos cooperar con las demandas de los Zuni, ni tampoco los líderes Zuni buscaron un enfrentamiento legal. Al contrario, los Zuni presentaron su asunto como un caso sólido a los oficiales de los museos y emprendieron una serie de negociaciones amistosas. Tanto la cooperación y el respeto mantuvieron las negociaciones en armonía sin tener que recurrir a pleitos. Aunque los museos sabían que perderían piezas valiosas de sus colecciones, respetaron la sinceridad y legitimidad de las demandas del pueblo Zuni.
Una de las preocupaciones que los Smithsonian cuestionaron antes de devolver los artefactos culturales fue la seguridad de los objetos. Los Zuni desarrollaron medidas, incluyendo la vigilancia de los tronos, para proteger a los Ahayu:da de nuevos robos. " Las tribus que pidan la repatriación de restos humanos y de artefactos deben estar preparados, como los Zuni, a responder los cuestionamientos de seguridad después de la repatriación por parte de los museos, " dice Ferguson.
Las apelaciones de repatriación podrían iniciar una cooperación amistosa entre los museos y los pueblos indígenas. Los Zuni han compartido valiosa información con los museos sobre la naturaleza y la importancia de los artefactos coleccionadas en los museos, y a la vez los museos compartieron con el Pueblo Zuni información e historia segura de los artefactos culturales. Algunos Zuni artistas y estudiantes de cerámica se beneficiaron estudiando cerámica en la colección Smithsonian. Líderes espirituales Zuni guiaron a los conservadores de museos en el método apropiado para manejar los artefactos sagrados que todavía están en los museos.
"El poder y la continuación de la cultura y religión Zuni se han reforzado con el retorno de los Ahayu:da a sus tronos en la Reservación Indígena Zuni lo cual es muy bueno," dice el conservador de etnología y antropólogo Zuni, Edmund Ladd.
Los Tejidos Sagrados de los Coroma
Para el Pueblo Aymara de Coroma del sur del Altiplano de Bolivia, las prendas sagradas de Coroma son artefactos comunales que ilustran las genealogías. Se cree que personifican las almas de sus antepasados. Algunas prendas tienen de 400 a 500 años de antigüedad.
A principios de 1988, el Profesor John Murra, un conocido etnohistoriador de la Universidad de Cornell, recibió una tarjeta postal que anunciaba una exposición de arte étnico en San Francisco, EEUU, de los tejidos sagrados de Coroma. El se dio cuenta que esos tejidos habían sido robados o comprados ilegalmente de la comunidad Aymara a finales de los años 70s y 80s. John Murra contactó a la embajada Boliviana y a la científica social Cristina Bubba Zamora quien estaba inventariando los tejidos de Coroma en ese momento a través de HISBOL (una organización de base boliviana de desarrollo).
Los ancianos de la comunidad pusieron énfasis en la importancia de los tejidos y consideraron que el descubrimiento de los traficantes de arte fue una señal que los espíritus de sus antepasados deseaban regresar a casa. "Cuando una prenda sagrada es saqueada de la comunidad, un Coromeño piensa que los espíritus de sus antepasados han sido secuestrados," explica Susan Lobo, una de las defensoras de la repatriación de los tejidos sagrados de Coroma.
La embajada Boliviana y dos representantes de Coroma contactaron a las autoridades de EEUU y en febrero de 1988 los oficiales de la aduana estadounidense confiscaron del traficante como 1000 artefactos (la mayoría eran los tejidos). Los delegados de Coroma viajaron a California para identificar la colección confiscada por la aduana estadounidense. "Nuestros antepasados deben sentirse tristes y solos," comentó uno de los delegados cuando observaba los tejidos.
Indígenas de EEUU y académicos se unieron a Cristina Bubba Zamora para apoyar al pueblo de Coroma. Una firma de abogados de San Francisco también ayudó a la coalición. El apoyo de la convención de la UNESCO, firmado por EEUU y Bolivia, aseguró la devolución de los 49 tejidos. En septiembre de 1992, el Presidente boliviano Zamora recibió los tejidos del gobierno de EEUU en nombre del pueblo de Coroma.
Las dificultades para identificar y probar que los tejidos habían sido comprados ilegalmente fue uno de los obstáculos más grandes y costosos. Muchos de los artefactos que habían sido robados se devolvieron al traficante al no comprobar que habían sido robados o comprados ilegalmente. La devolución de los tejidos sagrados provocó un nuevo interés y respeto por la religión ancestral entre los jóvenes Coromeños quienes habían perdido un poco el interés en la cultura tradicional.
El éxito de los Zuni y Aymara de recuperar los artefactos sagrados de los museos y de coleccionistas sin escrúpulos es un paso importante para la prevención de la extinción de la cultura indígena. Actualmente el documento de la ONU sobre la Declaración de los Derechos Indígenas está tomando forma. Ahora es el momento para los pueblos Indígenas participar en este documento y trabajar en el tema de derechos de repatriación. Quizás lo más importante es que todos podemos ayudar prestando atención a la aparición de artefactos sagrados en el mercado de arte étnico.