Aproximadamente el 90 por ciento de los pueblos indígenas en las Américas murieron de enfermedades novedosas e infecciosas después de la llegade de los Europeosmás de la mitad de los pueblos indígenas presentes en las Américas se han extinguido. La extinción biológica resulta en la extinción cultural, aunque en la época moderna la pérdida cultural puede descartar la extinción física. Los pueblos indígenas distantes en la Amazonía que han logrado preservar intactos su cultura y lengua están todavía en peligro de la extinción cultural y biológica. Los Urarina de la Amazonía peruana siguen luchando en contra de las crecientes amenazas de su sobrevivencia física como pueblo.
Los Urarina han vivido en las cuencas de los ríos Chambira y Uritucayu por aproximadamente medio milenio. La palabra Urarina se deriva de las palabras Quechua de pueblo y de abajoque significa el pueblo de abajo. Se llaman a sí mismos Kachá, que significa el pueblo. Los Urarina se han mantenido alejados del mundo por su propia determinación y porque están localizados en regiones remotas. Las cuencas de aguas negras donde ellos viven son alimentadas por un aguajal o pantano gigante, que contribuye a su aislamiento evitando incursiones del norte, este, y oeste. Los Urarina se adaptan fácilmente a la ecología local, que les ha permitido vivir en los ríos de aguas con un bajo nivel de nutrición o en el bosque tropical. Han resistido la influencia misionera y la integración cultural de los colonos. Todos estos factores podrían ser la razón de que los Urarina hablan una lengua única y a la vez han sobrevivido como un pueblo singular. Sin embargo, en la actualidad su territorio tradicional ha sido invadido, y aún se han afiliados a grupos pro-derechos indígenas. El gobierno peruano no ha registrado oficialmente sus tierras, lo que no es una sorpresa.
Las incursiones de extranjeros (comerciantes, colonos, leñadores, prospectores de petróleo, y turistas en busca de drogas exóticas) en territorio de los Urarina llegan por vía fluvial. Todos estos grupos han traído graves enfermedades que amenazan el modo de vida y la sobrevivencia de los Urarina.
A finales de los años 80 y en 1991, los comerciantes, leñadores, y colonos de Iquitos que explotaban los recursos naturales y los mismos Urarina, fueron responsabilizados por provocar dos epidemias de sarampión. En septiembre de 1991 y en octubre de 1993, estos extranjeros del río Iquitos seguramente trajeron la epidemia del cólera, el dengue, y enfermedades respiratorias y gastrointestinales con lo que los Urarina no han tenido un contacto inmunizador. Los colonos y comerciantes también han introducido comidas de baja calidad nutritiva como el arroz y el azúcar que están modificando la dieta de algunas comunidades Urarina. La dieta tradicional de los Urarina es alta en proteínas por lo que les previene de la desnutrición, aún bajo la presión de infecciones. Cuando su dieta incluya comidas refinadas provocará la desnutrición y consecuentemente el índice de morbosidad y de mortalidad.
Los buscadores y explotadores de petróleo pertenecen a las instalaciones de Petroperú que se localiza en los límites del territorio Urarina, pero sus trabajadores son importados de diferentes lugares del Perú. Un oleoducto subterráneo cruza el río Chambira justo antes de la confluencia del Tigrillo, pasando del por río Trompeteros por el río las Corrientes hacia Saramuro en el río Marañon. Este oleoducto por lo tanto cruza los Andes y va hacia el Pacífico. Una parte del oleoducto atraviesa el territorio Urarina en el norte del aguajal el cual alimenta sus ríos con agua. Petroperú ha planeado empezar un proyecto gigante de explotación de petróleo Chambira en pleno centro del territorio Urarina en cuanto reciba los recursos suficientes para iniciarlo. Los efectos culturales, ecológicos, y biológicos serán devastadores para sus comunidades. Los grupos exploradores de petróleo son conocidos por portadores y transmisores de nuevos tipos de malaria y enfermedades que se transmiten sexualmente en el territorio que ellos explotan. Los Urarina no se casan fuera de su grupo y las enfermedades transmitidas sexualmente todavía no son un problema. Sin embargo, estos nuevos tipos de malaria, están actualmente exterminando los pueblos Urarina.
En los últimos dos años, dos estadounidenses organizaron paseos ecológicos en la selva que consisten en un viaje de dos semanas a los ríos Amazonas y Marañon, y a la parte baja del río Chambira. Durante el paseo, un shamán de Iquitos prepara ayahuasca (banisteriopsis caapi), una planta alucinógena sagrada para que los turistas experimenten la jungla como los nativos. Finalmente, llegan a las aldeas Urarina para observar a los indios y tomar fotos. Poco después de la visita, en la primavera de 1995, la mayoría de los niños de una de las aldeas visitadas sufrieron enfermedades respiratorias que necesitaron antibióticos para curarse. Esta infección fue transmitida por los turistas extranjeros en busca de drogas exóticas. Los Urarina están alarmados ante esta invasión, especialmente cuando saben que los organizadores de los paseos turísticos vienen armados y drogados, burlándose de sus ceremonias religiosas. Las aldeas Urarina afectadas por estos turistas se organizaron para escribir su indignación al Ministerio Interior de Turismo Peruano en Iquitos, y a la embajada estadounidense en Lima, exigiendo que se expulsen de sus tierras a los responsables.
En agosto de 1992, se inició un estudio médico en el territorio Urarina. Los Urarina nunca antes habían recurrido a un médico, por lo que trajeron a una niña de cuatro años en condiciones críticas al médico hasta ocho días después. La niña sufría enfermedades de malaria, amebiasis, y tres tipos de lombrices. Después de haberse recuperado, los miembros de la comunidad se interesaron en complementar con sus propias medicinas naturales para prevenir la mortalidad de nuevas enfermedades y morbisidad (taza de incidencia de una enfermedad). Estas nuevas enfermedades mortales son en su mayoría el cólera y la malaria. Las comunidades Urarina sufrieron gravemente a consecuencia de la introducción del cólera en el río Chambira en septiembre de 1991 (el cólera fue reintroducido en Sudamérica en enero de 1991). Algunas comunidades reportaron una mortalidad hasta de un 20% de la población, una taza altísima aún para esta enfermedad conocida por matar a una persona en menos de 12 horas. En octubre de 1993, hubo otra epidemia del cólera en el Chambira que resultó en una mortalidad decreciente significativa después de que trabajadores sociales en salud fueran entrenados para tratar este mal.
Las comunidades Urarina sufrieron también de la enfermedad endémica malaria vivax, la cual todavía produce una significativa morbisidad y contribuye a la mortalidad especialmente entre niños, mujeres embarazadas, y ancianos. Otras enfermedades graves como las infecciones helminth, disentería (amébica y bacilaria), e infecciones vírales y bacteriales fueron documentadas en el estudio de 1992. Después de realizar el estudio, las comunidades Urarina seleccionaron a tres trabajadores comunitarios de salud para ser capacitados en diagnosticar y tratar con medicamentos a enfermedades comunes. A los trabajadores de salud se les otorgó equipo médico para sus comunidades, así como a otras comunidades en su alrededor. Tanto los trabajadores de salud como la gente Urarina son alentados para que sigan usando y desarrollando su propio sistema médico. Además, los estudios médicos de agosto a octubre de 1993, de febrero a abril de 1994, de enero a abril de 1995, y de octubre a diciembre de 1995 revelaron amenazas de enfermedades progresivas, por lo que se continuó con la capacitación de trabajadores de salud y la provisión de equipo médico. Cuando llegó la segunda ola del cólera al Chambira, los trabajadores de salud estuvieron listos para dar soluciones orales de rehidratación y tetraciclina a los enfermos. Solo un caso fatal fue reportado después de la edidemia.
La enfermedad más novedosa y mortal que amenaza a los Urarina es el tipo de malaria llamado Plasmodium falciparum. Anteriormente esta cepa de malaria estaba limitada a pequeñas áreas del Perú, pero en los últimos 5 años se ha extendido a través del norte de Perú. Apareció primero en el sistema del río Urituyacu hace dos años, y se expandió en el río Chambira viniendo del río Tigrillo en 1995.
La región Urarina ha sido la más afectada. El laboratorio de investigación de malaria en Iquitos identificó una alarmante situación: 79% de casos de P. falciparum en julio, agosto, y septiembre de 1995 originaron en los principales sistemas fluviales en donde viven los Urarina (Chambira, Urituyacu, y Corrientes). Sin embargo, estos datos todavía subestiman la gravedad de la epidemia, ya que la mayoría de los casos nunca fueron reportados. Otro problema es que malaria falciparum tiene una fuerza doble de resistencia a la medicina. Los colonos de la parte baja de los ríos Chambira y Tigrillo están investigando el mejor tratamiento para curar la enfermedad en centros médicos sobre los ríos del Marañon y Amazonas lo cual no es accesible para los Urarina por razones logísticas y financieras. Para ilustrar la seriedad de la epidemia, en la comunidad Urarina del Tagual murieron 6 personas (5 niños y una mujer embarazada) de 80, una semana antes de que se realizara el estudio médico y que llegaran los equipos médicos. Murieron personas en todas las otras comunidades Urarina a causa de malaria falciparum, aunque menos con tazas más bajas.
¿Qué pasará con los Urarina? El escenario más negativo en el futuro debe ser enfrentado como una realidad potencial. Si el pasado es instructivo en cuanto a a los pueblos indígenas en Perú, el gobierno intentará asimilarlos en la sociedad peruana. Los jóvenes Urarina, por ejemplo, serán reclutados para hacer su servicio militar obligatorio y servir a su patria. Los colonos continuarán invadiendo su territorio. La compañía Petroperú explotará petróleo en el Chambira. La destrucción ecológica y las enfermedades introducidas gradualmente exterminarán a los Urarina.
Optimisticamente, los Urarina podrían permanecer donde están, en su propio territorio y siendo autosuficientes. Ya que Perú es uno de los firmantes de la Convención 169 de la Organización Internacional del Trabajo, que aboga por la defensa de las culturas indígenas, podría legalmente reconocer sus territorios. Esto los llevaría a su autodeterminación y al control de su propio destino.
Afortunadamente, han surgido algunas señales optimistas en favor de los Urarina. Primero, los antropólogos peruanos han sido exitosos en su petición al Departamento de Agricultura peruano para dirigir un estudio de la población, que es el primer paso necesario para titular sus tierras. El estudio empezó en noviembre de 1995, y terminará a finales de 1996 o a comienzos de 1997. Sin embargo, esto es solo el comienzo. Con tantos problemas, los Urarina probablemente necesitarán el apoyo internacional, de lo contrario formarán parte de la lista larga de culturas extinguidas y pueblos exterminados por la continua colonización de este continente.
Gracias a Rafael Meza, Lelis Rivera Chavez, Jose Morosco, Jorge Quintana Zurita, Luis Icomena y Massiel Ascención Linares por sus contribuciones a la autodeterminación de los Urarina y al proyecto médico de los Urarina.
Escriba al Presidente de Perú, Alberto Fujimori, exigiéndole la seguridad de los Urarina y otros derechos territoriales de los pueblos indígenas y prohibir el turismo destructivo e invasivo dentro de las comunidades indígenas. Mande sus cartas a:
Ministerio de la Presidencia, 4297 Paseo de la República, Lima 1, Peru.